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TENDENCIAS / Canvia

Negocios con integridad

27-06-2019 Canvia

Por: Olenka Lahoud - Gerente de Compliance

Para muchos no es común poner las palabras Negocios e Integridad en una misma frase. Si nos remitimos a las encuestas, los peruanos consideran que de cada 10 empresarios 7 son corruptos (Ipsos). Por razones como estas, a partir del 1 de enero de 2018 comenzó a regir la Ley Nº 30.424, que regula la responsabilidad administrativa de las personas jurídicas -empresas, fundaciones y corporaciones- por los delitos de cohecho (soborno), lavado de activos, financiamiento del terrorismo, tráfico de influencias y colusión, cuando éstos son cometidos en nombre o por cuenta de las empresas, y en su beneficio directo o indirecto. Esta normativa busca cumplir con algunas exigencias de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), para que Perú pudiera ser parte de sus filas. Como toda ley, la 30.424 incluye sanciones, que van desde una multa, que puede llegar a las 10.000 UIT (S/42’000.000), suspensión de actividades de hasta dos años; prohibición de desarrollar actividades de forma temporal o definitiva; inhabilitación para contratar con el Estado; cancelación de autorizaciones administrativas o municipales; y clausuras temporales o definitivas. Pero, la más radical e irreversible de todas, es la disolución de la empresa.

Que una empresa sea considerada culpable de un delito como los descritos es, claramente, el peor de los escenarios, por lo que se espera que, en los próximos meses, se sigan implementando programas y sistemas de Compliance entre las empresas privadas. No obstante, sería un error considerar que basta abrir un área con este nombre y designar un responsable. Partamos de una premisa simple: si la corrupción es parte de una cultura, se necesita entonces transformar la cultura de la empresa, y que se cumpla la ley con el rigor que se exige. Así, por convicción o por requerimiento legal, el Compliance constituye hoy una realidad irreversible. Ahora, pensar en una fórmula perfecta para su implementación sería irreal, en la medida que cada programa debe responder a las peculiaridades de cada compañía. Pero, si se trata de delimitar algunos puntos básicos, podemos empezar por la necesidad de ir más allá de la legislación. ¿Qué quiere decir eso? Por ejemplo, si las leyes nos exigen un paquete mínimo de normas para luchar contra la corrupción, vayamos por el paquete completo

ISO 37001

En octubre de 2016, tras un proceso de tres años, que involucró la opinión de expertos de más de 45 países, la Organización Internacional de Normalización (ISO por sus siglas en inglés) publicó la norma ISO 37001, respecto de “Sistemas de Gestión Anti-Soborno”. El principal objetivo con el que nació la nueva normativa fue ayudar a las empresas a combatir el soborno y promover una cultura empresarial ética. La norma estableció los requisitos que deben cumplir los sistemas de gestión anti-soborno, ayudando a las organizaciones a establecer, implementar, mantener y mejorar un sistema de gestión para combatir este delito. En su desarrollo, la norma incorporó una serie de medidas y controles que representan las buenas prácticas globales de lucha contra el soborno, así como un anexo que proporcionó directrices para su aplicación en la organización.

¿Por qué es importante tener un ISO 37001? Por una razón muy sencilla: La naturaleza de los crímenes de corrupción no solo es local, no conoce de límites fronterizos, ideologías ni gobiernos, por lo que la justicia de cada país necesita herramientas que le permitan estandarizar procedimientos de investigación para llegar a la verdad. Por eso resulta importante estandarizar las acciones contra la corrupción, sin importar el origen o el sector en el que se comete el delito. Bajo esa perspectiva, CANVIA es una de las pocas empresas peruanas, y de transformación digital, que cuenta con un Programa de Compliance implementado y certificado bajo la normativa ISO 37001. Desde esta área, velamos porque el programa funcione, ofreciéndoles a todos nuestros clientes, tanto internos (colaboradores) como externos (clientes, proveedores y socios), la experiencia de trabajar con una empresa comprometida con las mejores prácticas anti-soborno y anti-corrupción.

Porque hoy, tanto trabajadores como clientes, así como la sociedad en su conjunto, espera no solo empresas capaces de ofrecer un servicio técnicamente correcto, sino no que éstas se comporten de forma ética y con sentido de propósito, actuando de forma transparente y responsable. ¿Cómo lo logramos? Reinventando nuestros procesos y fomentando una cultura de colaboración y consulta. Si identificamos una oportunidad de mejora la trabajamos con los responsables para definir un nuevo flujo que evite su repetición. Pero, como somos conscientes de que los controles y procedimientos no mitigan los riesgos en su totalidad, motivamos mucho la cultura de preguntar: si tienes dudas sobre si una conducta no es correcta o no está permitida, levanta la mano, siempre es mejor preguntar. Para ello, les recordamos continuamente por medio de capacitaciones y comunicados  a nuestros colaboradores y socios, los distintos canales con los que cuenta la empresa, como el Canal Ético. Además, precisamos en nuestros mensajes y capacitaciones internas conceptos que deben tener presentes los colaboradores en su día a día, como la siguiente premisa fundamental: las instrucciones indebidas nunca se deben ejecutar, así provengan de una Jefatura. A todos se les garantiza protección si se encuentran en una situación como ésta.

IMPACTO

¿Cómo medimos la efectividad de nuestro Programa de Compliance? A través de la cercanía y la contactabilidad. La premisa es que toda consulta, queja o comentario sea atendido, analizado e investigado, no importa el nivel de complejidad o gravedad: toda comunicación debe ser gestionada. En ese sentido, hemos atendido todas las consultas de nuestros stakeholders desde la implementación de nuestro CANAL ÉTICO, lo cual nos incentiva a seguir trabajando y reforzar la cultura de hacer bien las cosas (y preguntar). ¿Cuál es el resultado? Sabemos que, al final de la jornada, estaremos formando no solo mejores colaboradores, sino también mejores ciudadanos, un efecto positivo al que nos sumamos felices como empresa. Finalmente, un Programa de Compliance no solo nos permite como empresa ser más competitivos, sino también que se nos reconoce como socialmente responsables, es nuestra carta de presentación y los beneficios se extienden, a nuestros clientes, proveedores y nuestros partners, empresas líderes de tecnología como AMAZON, MICROSOFT AZURE, HPE, IBM, SERVICE NOW, SAP, entre otras.

En CANVIA, compartimos los valores éticos que la sociedad actual demanda: Combatir la corrupción. Hoy estamos comprometidos en Hacer más fácil la vida de las personas y hacer de nuestro Perú, un mejor país.

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